Prensa Agrotime: Las abejas en los sistemas de producción apícola tienen una serie de enemigos que atentan contra su normal desenvolvimiento y crecimiento. Algunos de estos enemigos pueden ser controlados por el ser humano cuando las abejas son explotadas comercialmente, otros como el mismo hombre y algunos productos generados por él, son los principales exterminadores de las abejas, que en condiciones naturales han desarrollado una serie de mecanismos para sobrevivir y perpetuar su especie, tales como: enjambrazón, abandono del nido de cría, tolerancia a ciertas enfermedades, aumento de la ovoposición y construcción de nidos en lugares inaccesibles.

A nivel mundial, sobre todo en países de clima templado, los principales enemigos o problemas de la apicultura son: alto costo de la mano de obra, dificultad para conseguir áreas verdes, enfermedades y plagas de las abejas, uso indiscriminado de antibióticos, acaricidas y otros productos químicos que contaminan la miel, aunado a esto, la apicultura  presenta un severo estancamiento en su crecimiento debido a la falta de apoyo al desarrollo e investigación en el área, manejo inadecuado de las colmenas, desconocimiento de la biología de la abeja y un creciente vandalismo, robo y destrucción de las colmenas.

 

Pero, en cuanto a los enemigos naturales de las abejas en concreto ¿Cuáles son?

 

Los parásitos cuyos organismos que  presentan en su formación de grados de organización más elevados que las bacterias, reciben el nombre de zooparásitos y causan graves daños y pérdidas a colmenares cuando la infestación es masiva. Dependiendo de su localización en el organismo parasitado, se lo conoce como endoparásito cuando realizan su acción depredadora en el interior del organismo atacado y ectoparásito cuando la realizan por fuera del animal huésped.

 

Existen en las abejas varios tipos de parásitos que la afectan. Dentro de las parasitosis externas están los protozoos como la Nosema Apis que se desarrolla en las células del aparato digestivo de la abeja, más exactamente en el ventrículo, produciendo en la abeja un acortamiento de su vida útil. También encontramos la emebosis, cuya agente causal es la Malpighamoeba Mellificae, que entre sus síntomas causa quistes como actitud de defensa de los medios externos, al producirse la limpieza de las heces, por parte de las abejas, estas se vuelven a  infectar. Dentro de las acariosis externas tenemos a la Varroa Sacobsoni, también se puede nombrar al piojo de las abejas que inverna en las colmenas depositando los huevos sobre los opérculos de miel pero nunca en las celdas de  cría. Su metamorfosis se desarrolla debajo de los opérculos, una vez alcanzado el estado adulto, se ubica en las abejas entre el tórax y el abdomen desde allí se traslada hasta la boca donde toma el alimento. Cuando el parasitismo es grande y la reina tiene una cantidad importante de piojos sobre ella, puede sentirse molesta disminuyendo  su ovo posición, así como también puede producirse disminución de las labores de alimentación larvaria, de las nodrizas al competir por la comida.

Depredadores Naturales de las Abejas

En cuanto a los cazadores de abejas se encuentran varios depredadores siendo las especies más perjudiciales las calandrias, zorzales, benteveos, tijeretas y urracas. Otros depredadores son las arañas en donde encontramos el arañón y la araña plateada; el primero habita en el techo y la contratapa de las colmenas y la araña plateada arma sus telas en las medianías del apiario y hasta cerca de la entrada de la colmena, la forma de mantenerlas alejadas es tener los apiarios con el pasto circundante bien cortado, por otro lado encontramos a Mallophora Ruficauda o moscardón cazador de abejas, pájaros, arañas y sapos. El moscardón es un insecto muy velludo de unos 25 mm de largo, ataca a las abejas en vuelo y le hunde el estilete en el cuello o pronoto, luego se dirige a una rama o alambrado para posarse allí y absorber los jugos de sus victimas hasta dejarlas secas. Su accionar se produce durante los días de altas temperaturas, pues es muy sensible al frío que lo entumece y no le permite volar.

 

Dentro de los destructores de panales  la polilla es un enemigo que produce perdidas tanto en el colmenar como en el galpón del apicultor, existiendo dos clases diferentes: la polilla mayor de la cera o falsa tiña (Gallería Mellonea) y la polilla menor de la cera (Achoia Griselle).Las polillas van horadando el panal, alimentándose con cera, polen y restos orgánicos que se hallan en las celdas, donde han nacido las abejas  (panales oscuros).

 

Algunas medidas de control utilizada sugiere aplicaciones de  vapores (humo) de nicotina, el cual produce el desprendimiento del piojo de la abeja. Los parásitos tienden a recogerse en una hoja, previamente puesta sobre el piso de la colmena, que se extrae y se quema.Respecto a los métodos químicos usados, se encuentra el ácido acético glacial, que destruye la polilla en todos sus estadios, así como el  bromuro de metilo que destruye la polilla en todos sus estadios, aconsejándose se utilización en grandes apiarios.

 

Ante la importancia ya conocidas de las abejas es esencial asociar en este los servicios veterinarios y otros partícipes clave del sector apícola en el apoyo en la aplicación de las medidas y actividades relacionadas con la salud de las abejas melíferas, para ello, será necesario contar con un marco normativo adecuado, fundado en principios científicos y adaptable a cada país en función de sus características particulares para el control de las enfermedades y el intercambio seguro de abejas, su material genético y productos derivados.

Fuente: Jesús Mosquera Foto: Archivo

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