Prensa Agrotime: Si analizamos etimológicamente la palabra Apicultura observamos que la palabra proviene del latín Apis (abeja) y Cultura (cultivo), es decir, la ciencia que se dedica al cultivo de las abejas o a la cría de las abejas, ya que se trata de animales. Una definición completa sería la que la define como “la ciencia aplicada que estudia la abeja melífera y mediante la tecnología se obtienen beneficios económicos”. Se distinguen dos tipos de beneficios. La apicultura nace cuando el hombre intenta conocer el mundo de las abejas. Para ello tomó un tronco hueco e intentó mantener una colonia. Se data del año 2500 a. C. la evidencia del aprovechamiento de abejas por parte de los egipcios en sus jeroglíficos. Es en el año 1500 a. C.  Actualmente existen dos tipos de apicultura: Apicultura Sedentaria. Es aquella en la que la ubicación de la colmena no varía y precisa de un aporte de alimento artificial. Y Apicultura Transhumante la cual consiste en in cambiando la situación del apiario siguiendo la localización de la zona geográfica con el fin de obtener un máximo de producción.

¿Cómo obtener abejas?

Las abejas pueden ser obtenidas transportando una colonia silvestre dentro de una colmena. Esta colonia puede tener ya algunos panales que podrían ser removidos y reubicados en las barras superiores o al interno de los cuadros o una colmena. Otra forma de iniciar es colocar una colmena, mejor aún si sellada en su interior con cera de abejas para darle un olor atrayente y esperar que un enjambre de abejas silvestres pase por ahí y se establezca. Esto traerá resultados solamente en las áreas donde ya existen grandes cantidades de colonias de abejas melíferas. La mejor forma de iniciar es pidiendo consejos a los apicultores locales.

La selección de la colmena

Para practicar la apicultura no es necesario explotar el terreno. Según su tipo, las colmenas pueden ser ubicadas en árboles, en áreas deprimidas o en techos de construcciones. Esto significa que la apicultura es factible para los pequeños agricultores o personas que no posean tierras. Un buen sitio debería disponer de agua en sus cercanías, buenas cantidades de árboles y plantas que florezcan en el área y al abrigo del viento y de la luz directa del sol. Una colmena es un contenedor que se coloca para que las abejas melíferas nidifiquen.

Hay tres tipos fundamentales: las colmenas tradicionales, las colmenas de cuadros móviles y las colmenas de barras superiores.

Las colmenas locales tradicionales

Están construidas con materiales locales tales como troncos huecos, cilindros de cortezas, ollas de barro, hierba o cañas entretejidas- donde sean disponibles. El único propósito de estas colmenas es el de estimular a las abejas para que nidifiquen en un lugar accesible para el apicultor. Las abejas construyen sus nidos dentro de las colmenas, de la misma forma que lo harían en una cavidad natural. El apicultor utiliza estos nidos para extraer la miel y la cera. Las abejas podrían o no ser eliminadas durante este proceso, esto depende de la habilidad del apicultor. Si se destruye la colonia, la colmena quedará vacía durante un tiempo. Si hay abundancia de colonias en el área, un enjambre que pasa se puede establecer en la colmena vacía y comenzar a construir un nido nuevo. Los apicultores tradicionales poseen muchas colmenas que no pasan mucho tiempo sin que sean ocupadas nuevamente.

Beneficios fisiológicos de la miel

Como alimento, se puede utilizar la miel de otras muchas formas para beneficiar la salud. El Dr. Ron Fessenden, un médico jubilado y presidente del Comité para la miel y la Salud en los Estados Unidos (una organización sin ánimo de lucro), es un experto en los beneficios fisiológicos de la miel.

En una de sus múltiples conferencias informó sobre las propiedades de la miel, tales como la regulación del azúcar en la sangre, reducir el estrés metabólico y promover la recuperación del sueño.

La miel regula el azúcar en la sangre

Parece contrario a la intuición que la miel regula el azúcar en la sangre. Pero el secreto de su capacidad para hacerlo está en la balanza de fructosa y glucosa.

Así mismo si se consume la miel, la porción de fructosa permite que la glucosa sea captada por el hígado para formar glucógeno, que pasa a estar disponible para el cerebro, el corazón, los riñones y las células rojas de la sangre.

Esto mejora el funcionamiento de los órganos y tejidos esenciales, eliminando la glucosa de la circulación y por tanto reduciendo el azúcar en la sangre.

Los estudios han demostrado que la miel no aumenta apenas el azúcar en la sangre o los niveles de insulina, produciendo más glucógeno por gramo de miel que cualquier otro alimento.

El consumo de miel natural reduce el estrés metabólico

Todo estrés, sea emocional, psicológico o fisiológico se traduce en el cuerpo como estrés metabólico. Una función de la glándula suprarrenal es producir adrenalina y cortisol, que estimula la descomposición de la proteína muscular en aminoácidos para hacer nuevos azúcares. Esto ocurre cuando el cerebro piensa que está en peligro de quedarse sin combustible, por ejemplo cuando se realiza ejercicio físico o durante el sueño nocturno.

Ayuda a tu hígado a estar sano

La miel natural produce glucógeno en el hígado, que es la reserva de la energía que necesita el cerebro para su normal funcionamiento. Tendremos reservas suficientes de glucógeno si consumimos miel natural en el desayuno, antes de acostarnos y a intervalos regulares durante todo el día (especialmente antes y después de hacer ejercicio), estas reservas de glucógeno del hígado evitará la liberación de hormonas del estrés.

La miel natural promueve la recuperación del sueño

Si consumimos miel antes de acostarnos, almacenamos glucógeno en el hígado, que lo irá suministrando a la sangre cuando lo necesite el cerebro, evitando que éste desencadene la crisis cuando detecta  niveles bajos de glucógeno. Además, consumir miel natural estimula la relajación nocturna y el sueño. El azúcar natural que contiene la miel produce una ligera secreción de insulina, lo que permite al triptófano entrar en el cerebro con más facilidad y así permitir la secreción de melatonina, una hormona vital para la regulación diaria del sueño-vigilia.

Antes de dormir una cucharadita de miel

Por ello es muy recomendable consumir una cucharada de miel con un vaso de leche caliente (que contiene triptófano) antes de acostarse, para tener un sueño reparador. La melatonina además regula los ritmos cardíacos, ayuda a mejorar la inmunidad y facilita la reconstrucción de los tejidos durante la noche. El Dr. Fessenden recomienda de 3 a 5 cucharadas de miel al día, sin que se tenga efectos secundarios, riesgos o consecuencias negativas para la salud.

Fuente: Jesús Mosquera Foto: Archivo

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