Prensa Agrotime: La sericicultura es la producción comercial de seda, mediante la cría del gusano de seda. Este insecto posee la capacidad de producir, con sus glándulas sericígenas, cientos de metros de un filamento de una calidad no superada aún por ningún producto sintético. En efecto, la seda es un recurso natural de características únicas. Después de mucho tiempo, esfuerzo y experimentación el hombre logró fabricar fibras con algunas características similares (sedalina, rayón), pero ninguna de ellas ha adquirido la resistencia, elasticidad, duración y finura de la seda natural. Asimismo, la seda es inimitable por presentar otras características: puede conservar el calor, absorber agua, gases y colorantes y es aislante de metales.

La sericultura es uno de los emprendimientos agropecuarios más económicos

No necesita de mucha inversión inicial, ni mano de obra calificada, como tampoco mucho personal, sólo requiere dedicación y cuidados de las condiciones ambientales y sanitarias y por supuesto dependen completamente del alimento. En efecto, la sericultura ha sido históricamente considerada una actividad doméstica y complementaria, ya que sus cuidados, atención y esfuerzos no son muy exigentes y pueden llevarlo a cabo todos los integrantes de un núcleo familiar, incluso por personas minusválidas.

Datos Históricos.

La producción de seda se remonta a más de 5.000 años atrás, siendo originaria de China, país de donde proviene el gusano de seda doméstico (Bombyx mori). En la antigüedad, fue un producto muy preciado, siendo considerada «la Fibra de los Dioses». En la Edad Media, su producción se extendió a Europa, y más tarde, al resto del mundo.

Volumen mundial comerciado

En la actualidad, la Sedicultura aporta unas 70.000 toneladas, representando el 1% del total de fibras textiles. El principal productor es China. En Latinoamérica, Brasil posee la mayor producción, siendo el 3º productor mundial con 6.000 ton / año.

En la Argentina en los años 50, hubo una política de promoción de la sericicultura, con departamentos especiales del INTA y la Secretaria de Agricultura de la Nación; como así también cursos dentro de las principales Universidades nacionales. Actualmente, se intenta reflotar a la sericicultura como una alternativa productiva, propiciada por el INTA, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y pesca de la Nación y la Facultad de Agronomía de Buenos Aires.

Tecnología de recombinación genética (Gusano de Seda Transgénico)

Se inyectan dos hebras de ADN en huevos de gusanos de seda para crear el gusano de seda transgénico. La primera de ellas es el ADN: consiste en los genes llamados transposones, que pueden cambiar su posición dentro del ADN, recombinados con otros genes extraños que producen proteínas específicas. La otra es el ADN auxiliar que contiene enzimas que promueven la transferencia. Estas hebras de ADN se inyectan en los huevos y luego a los huevos se les permite eclosionar normalmente. Entonces se tamiza la población de la nueva generación y se seleccionan los gusanos utilizables.

“Cuando se inyecta el ADN, nos dirigimos a la parte del huevo que se diferencia en células germinales”, dice el investigador jefe Uchino Keirō. “Esto permite que las propiedades específicas se transmitan a las generaciones siguientes. Esta es la tecnología que ha posibilitado la producción en masa de gusanos de seda modificados genéticamente”.

Hace nueve años, NIAS desarrolló una nueva técnica que permite a los investigadores controlar dónde aparecen las propiedades de los genes extraños. Al seleccionar la parte posterior de la glándula de seda que produce fibras como la fibroína, se posibilita la modificación de las propiedades de la seda. Los investigadores de NIAS han tenido éxito al emplear esta técnica para el desarrollo de seda en colores fluorescentes.

Machii Hiroaki, director del Centro de Organismos Genéticamente Modificados, NIAS.

Por otra parte, si se selecciona la parte central de la glándula (la zona donde se crea la sericina viscosa) para que aparezcan las propiedades de los genes extraños, se pueden producir las proteínas dentro de la estructura adhesiva de la sericina. Dado que la sericina se disuelve en agua, las proteínas producidas de esta manera son muy fáciles de extraer. «Hemos desarrollado variedades en las que más del 98% de la proteína producida es sericina», dice Machii Hiroaki, director del Centro de Organismos Genéticamente Modificados de NIAS. “Mediante la combinación de estas variedades con otras, se puede conseguir un mayor número de proteínas”.

NIAS está colaborando con otras instituciones: el Centro de Tecnología Sericultura de Gunma, una cooperativa agrícola para gusanos de seda transgénicos de Maebashi, ambos localizados en la prefectura de Gunma, y una serie de empresas del sector privado. Machii dice ser optimista de cara al futuro: “Son tiempos difíciles para la sericultura en Japón, pero hay una esperanza real de que los gusanos de seda genéticamente modificados ayuden a conseguir poner de nuevo a la industria en pie”.

Autor: Jesús Mosquera Imagen: Archivo

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