prensa Agrotime: La polinización es el proceso por el cual se da una transferencia de polen de la parte masculina o el órgano reproductor masculino (estambre) de una flor hasta la parte femenina u órgano reproductor femenino (estigma), proceso clave para el mantenimiento de la viabilidad y la diversidad genética de las plantas con flor. De esta manera se logra la germinación y fecundación de óvulos de la flor, dando lugar a semillas y frutos, logrando una mejora de su calidad y cantidad, junto con una mejora de las características de la descendencia. La fecundación, genera que el pistilo de la flor se convierta en fruto, mientras que los óvulos se transforman en semillas.

Constituye un proceso de gran importancia para garantizar la supervivencia de los diversos ecosistemas terrestres naturales, así como vital para la continuidad de la producción de alimentos.

Agentes Polinizadores

Esta labor que realizan los polinizadores responde un proceso que puede llevarse a cabo de manera abiótica, si el transporte de polen es por el viento o el agua o de manera biótica, donde intervienen animales como vectores de transporte, entre los que se encuentran invertebrados, aves o mamíferos, que buscan encontrar recursos para su alimentación, desarrollo o reproducción. Las principales especies polinizadoras son abejas, mariposas, moscas, polillas, escarabajos y murciélagos.

El 67% de la polinización que ocurre en todo el mundo es realizado por insectos

De manera que puede afirmarse que se tratan del grupo más importante de polinizadores, cuya actividad se ha podido demostrar en todo tipo de cultivos. Por todo ello, actualmente existen diversas líneas de investigación centradas en el estudio de la pérdida de estos organismos, así como de los servicios que proveen. Los polinizadores reciben también el nombre de agentes polinizadores o vectores de polinización.

Existen flores que pueden ser polinizadas por diferentes vectores polinizadores, en cuyo caso reciben la denominación de especies generalistas, mientras que determinadas especies únicamente solo pueden ser polinizadas por determinados vectores, las cuales se conocen como especialistas.

En cualquier caso, la polinización implica una serie de beneficios mutuos para la planta y el polinizador. El polen es un recurso de gran importancia, puesto que proporciona aproximadamente el 20% de carbohidratos,  así como el total de proteínas.

El néctar constituye el 80% de los requerimientos de azúcar, motivo por el cual es su principal fuente de energía. La calidad y composición en azúcares del néctar influye en las especies polinizadoras que forrajean en la planta, de manera que puede hacerse una clasificación entre plantas sacarosa-dominantes, fructosa-dominantes, glucosa-dominantes y un cuarto grupo de especies cuyo contenido está más balanceado en relación a estos tres azúcares.

Los agentes polinizadores poseen preferencias respecto a diferentes características de las flores. Existen estudios que parecen mostrar predilección por el color, de manera que, por ejemplo, las abejas y abejorros se ven atraídos por el color azul y el morado, mientras que los sírfidos prefieren el color blanco o el amarillo. También se han observado preferencias por las inflorescencias, así como por las flores simétricas, frente a las flores solitarias y las flores asimétricas. El olor floral constituye también un método de atracción de gran importancia, que consiste en una mezcla de compuestos químicos volátiles.

Tipos de polinización

En función de la procedencia del polen existen dos tipos de polinización. La polinización directa, autopolinización o autofecundación, en la cual el polen viaja desde las anteras de una flor hasta los estigmas de la misma flor, que a su vez puede subdividirse en autogamia y geitogamia. La autogamia ocurre cuando el polen proviene de la misma flor, mientras que en la geitogamia proviene de otra flor, aunque también de la misma planta. La polinización cruzada, por el contrario, es aquella en la que los granos de polen se transfieren hasta una flor de otra planta.

Este último tipo de polinización puede clasificarse, en función del agente polinizador en:

Polinización entomófila: llevada a cabo por insectos. Dentro de este grupo se encuentran los himenópteros (abejas, abejorros, hormigas y avispas), coleópteros (escarabajos), que poseen mandíbulas masticadoras con mucha fuerza, dípteros (moscas) y lepidópteros (mariposas y polillas).

Los himenópteros prefieren plantas con grandes cantidades de polen y/o néctar, que se encuentre accesible. Los coleópteros actúan sobre flores cantarófilas. Las preferencias de los dípteros son flores de pequeño tamaño sin olor. Por último, los lepidópteros se decantan por flores grandes, con forma de tubo alargado, donde pueden acceder al néctar gracias a su característico aparato bucal.

Polinización ornitófila: polinización cruzada realizada por la intervención de aves.

Polinización zoófila: se da como consecuencia de la acción de animales polinizadores.

Polinización anemófila: forma parte  de la polinización de tipo abiótico, puesto que el agente que actúa es el aire o el viento. Se da fundamentalmente en coníferas o gramíneas, las cuales producen grandes cantidades de polen de peso reducido, de manera que puedan flotar con el viento. Estas especies suelen tener largos estambres y pistilos.

Polinización hidrófila: producida por el agua, aunque no es un mecanismo muy extendido.

Polinización de tipo artificial: que se da debido a una intervención del ser humano, motivo por el cual se conoce también con el nombre de polinización manual. Se recurre a esta acción cuando existe una escasez de agentes polinizadores naturales en un cultivo agrícola o en circunstancias en que se desea evitar determinadas alteraciones en las características específicas de una planta. Para ello, se cubren las flores, evitando que lleguen otros agentes, tras lo cual se recoge el polen del estambre, trasladándolo hasta el estigma, cubriendo de nuevo la flor hasta que se de la fecundación.

La efectividad de la polinización por agentes bióticos puede evaluarse desde dos puntos de vida, teniendo en cuenta la comunidad inicial de polinizadores y sus interacciones con el cultivo y desde el punto de vista de la producción de frutos y semillas, siendo preferibles las primeras, puesto que en el segundo caso, existe una influencia de factores abióticos que también intervienen en el proceso polinizador y de producción.

Aporte a la agricultura

Más del 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen, en cierta medida, de la polinización. Los polinizadores, como las abejas, las mariposas, los pájaros, las polillas, los escarabajos e incluso los murciélagos, ayudan a las plantas a reproducirse.

Las frutas y verduras son en realidad bebés de plantas. A menudo no los consideramos de esta manera, pero las semillas, frutas y algunas verduras provienen de una planta que ha sido polinizada.

¿Qué pasaría si desaparecen las abejas?: Consecuencias

Las abejas son las mayores polenizadoras de los alimentos que consumimos su desaparición provocaría una auténtica crisis alimentaria. Cerca de un 84% de los cultivos comerciales depende de la polinización que realizan las abejas. Como ejemplo, en Andalucía, en 1987  se esperaba buena cosecha de girasol, pero no lo fue, por la ausencia de colmenas debido a las pérdidas de abejas que causó el ácaro varroa.

Hay quien atribuye a Einstein la frase de que “la vida sin abejas sería un desastre global, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”.

Fuente: Jesús Mosquera Foto: Archivo

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